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Las
bicicletas eléctricas son un medio de desplazamiento cómodo,
silencioso y de costo por kilómetro prácticamente despreciable
(del orden de 0,50 € por cada recarga de 6 horas). Permiten
desplazarse en estrecho contacto con el medio y recorrer alrededor
de 45 kilómetros sin esfuerzo con una sala recarga de batería.
La bicicleta eléctrica puede ser utilizada tanto por adolescentes
como por personas de la tercera edad. Puede emplearse para
ir al trabajo o realizar agradables excursiones por el campo
o la playa. Las pendientes no suponen esfuerzo por lo que
apenas se suda. Para que una bicicleta tenga condición legal
de bicicleta eléctrica en la Unión Europea tiene que:
a) no superar los 40 kg. de peso.
b) proporcionar asistencia únicamente mientras se pedalea
(no puede tener acelerador).
c) contar con un dispositivo que desconecte automáticamente
el motor a partir de 25 km/h.
d) disponer de un motor de potencia no superior a 250 W.
Una bicicleta eléctrica con batería de litio pesa entre
17 y 25 kilos, según modelo, lo que
supone casi 10 kilos menos que una bicicleta similar con batería
de plomo. Esto garantiza poder pedalear sin ayuda del motor
en todos aquellos tramos que no sean en pendiente o con el
viento en contra. Si a esto unimos el hecho de que la batería
de litio ofrece más autonomía, entrega la carga linealmente
casi hasta su agotamiento, cuenta con una vida más duradera
y tiene una tasa de auto descarga muy baja (entre el 6 y el
10% mensual), se comprenderá que el precio más elevado de
una bicicleta eléctrica con batería de litio se vea ampliamente
compensado por sus ventajas. Para quien viva en un piso y
deba verse obligado a subir y bajar la bicicleta en ascensor,
la bicicleta con batería de litio puede ser la única
alternativa real. Existen también bicicletas cuyos
motores están alimentados por baterías de níquel
(ni/mh), sin embargo, la mayoría de los fabricantes
están sustituyendo estas baterías por las de
litio por su mayor eficacia
Generalizando, un ciclista de unos 90 ó 100 kilos puede recorrer
alrededor de 45 kilómetros reales en un bicicleta eléctrica
dotada con una batería de 36 voltios, distancia que
puede verse ampliamente superada si el ciclista conecta la
asistencia sólo en pendientes y en aquellos tramos en los
que encuentre dificultad para pedalear. Una bicicleta con
batería de litio es lo suficientemente ligera como para poder
pedalear sin motor en llano.
Las baterías de litio pueden durar entre 3 y 5 años
y admitir hasta 1.000 recargas, si bien a partir de las 500
recargas, o 2 años de antigüedad, se produce una disminución
aproximada de la efectividad de las mismas entorno al 20%.
No obstante, algunas marcas ofrecen programas especiales de
sustitución entre el primer y segundo año para garantizar
su reciclaje. No tienen además efecto memoria, por
lo que pueden recargarse sin temor a dañarlas aunque sólo
se hayan descargado parcialmente. Nunca debe dejarse que se
agote del todo la batería ni almacenarla totalmente descargada;
ambas cosas podrían dañar la batería de forma irreversible.
Dado que la mayoría de los motores de las bicicletas
eléctricas cuenta con una potencia de 250 vatios y
que un ciclista aficionado medio desarrolla entre 180 y 200
vatios de potencia, el motor será una gran ayuda para
superar repechos y cuestas que de otra manera nos obligarían
a bajar de la bicicleta. La fuerza del motor se sumará
a la del propio ciclista, por lo que éste se encontrará
en ciertos momentos emulando a los ciclistas profesionales
de elite. Como la asistencia se desconecta automáticamente
al llegar a 25 km/h, no podremos alcanzar la misma velocidad
que un profesional del ciclismo, pero en cuestas o con el
viento en contra muchos ciclistas nos miraran sorprendidos
sin entender muy bien cómo hemos podido rebasarles sin esfuerzo
aparente.
La velocidad media del metro de Madrid es de 17 kilómetros
por hora, siendo la velocidad media del tráfico en
superficie de 24 km./hora. En Barcelona la velocidad media
en superficie es de 22 km./hora. Una persona madura y sin
entrenamiento previo puede hacer sin esfuerzo medias reales
en una bicicleta eléctrica de entre 15 y 18 km. por
hora, con la ventaja adicional de no tener que perder tiempo
en aparcar. Para trayectos urbanos inferiores a 8 kilómetros
la bicicleta es, en la práctica, tan rápida
como el metro o el coche. No hablemos ya de su utilidad para
transitar por zonas céntricas y peatonales. Si fuéramos
conscientes de este hecho y de las ventajas que nos aporta
desplazarnos en bicicleta, así como del ahorro económico
que esto supondría para nuestro bolsillo, las bicicletas
eléctricas inundarían las calles de nuestros
pueblos y ciudades.
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